Plan de Actuación Innovador para las Naciones Unidas
Educación resiliente ante desastres climáticos: el impacto a la reconstrucción pedagógica
1. Investigación
1.1. Contexto internacional y local comparado
En la última década, los desastres naturales han provocado grandes afectaciones en los sistemas educativos de América Latina y el Caribe. Uno de los casos más representativos fue el Huracán María (Puerto Rico, 2017), que dejó más de 70 escuelas destruidas y más de 1.000 afectadas o convertidas en espacios de refugios, interrumpiendo el acceso a la educación durante semanas y generando graves impactos emocionales y estructurales.
Sin embargo, esta realidad no es exclusiva del Caribe. En 2026, Montería (Córdoba, Colombia) volvió a enfrentar graves inundaciones provocadas por el desbordamiento del río Sinú, en donde se vieron afectados barrios vulnerables y generando desplazamientos temporales de familias. Estas inundaciones impactaron directamente a estudiantes que perdieron útiles escolares, mobiliario y estabilidad habitacional, obligando a varias instituciones educativas a suspender las actividades académicas o a adaptarse a jornadas flexibles.
A diferencia de Puerto Rico, donde el impacto fue producto de un huracán, en Montería las inundaciones se asocian a fenómenos recurrentes de temporada de lluvias que se intensifican a causa del cambio climático y problemas estructurales en la planeación urbana y la prevención hídrica, lo que evidencia que estos desastres naturales no son eventos aislados, sino situaciones que se pudieron prever requiriendo políticas educativas resilientes.
1.2. Impacto educativo comparado
| Impacto | Puerto Rico 2017 | Montería, Colombia 2026 |
|---|---|---|
| Interrupción escolar | Prolongada (semanas) | Suspensiones parciales y jornadas reducidas |
| Infraestructura | Escuelas destruidas | Afectaciones en barrios vulnerables |
| Recursos | Pérdida masiva de materiales | Pérdida de útiles y equipos familiares |
| Impacto emocional | Trauma colectivo | Ansiedad, incertidumbre, vulnerabilidad social |
| Prevención | Débil capacidad de respuesta inicial | Insuficiente planificación preventiva |
Este análisis permite evidenciar que, aunque las magnitudes pueden variar, el impacto educativo puede llegar a ser estructuralmente similar:
- Interrupción del aprendizaje
- Aumento de brechas educativas
- Afectación emocional
- Desigualdad social acentuada
Fortalecimiento de la Justificación ODS
La inclusión del caso de Montería refuerza aún más la pertinencia de los siguientes ODS:
- ODS 4 – Educación de Calidad: las inundaciones recurrentes generan discontinuidad en la trayectoria educativa, afectando principalmente a estudiantes en condición de vulnerabilidad.
- ODS 3 – Salud y Bienestar: las experiencias de pérdida, incertidumbre y desplazamiento temporal afectan el bienestar emocional y la estabilidad psicológica de los estudiantes.
- ODS 9 – Industria, Innovación e Infraestructura: Se evidencia las necesidades de diseñar infraestructuras escolares resilientes y con estrategias pedagógicas flexibles ante las crisis climáticas.
- ODS 13 – Acción por el clima: En cuanto al caso de Montería, demuestra que los centros educativos deben integrar una cultura de prevención, educación climática y planes de adaptación sostenibles.
2. Plan de Actuación Innovador: Escuela Resiliente 360°
Después de analizar casos como el Huracán María en Puerto Rico (2017) y las inundaciones ocurridas en Montería, Córdoba (2026), considero que la educación no puede seguir reaccionando únicamente cuando ocurre la emergencia. Es necesario pensar en un modelo que permita responder, adaptarse y prevenir.
Desde esta reflexión, nace el plan "Escuela Resiliente 360°", una propuesta que busca acompañar a los centros educativos antes, durante y después de una crisis climática, garantizando no solo la continuidad académica, sino también el bienestar emocional y la reconstrucción comunitaria.
Objetivo General
Garantizar la continuidad del proceso educativo y el bienestar emocional de la comunidad escolar en contextos afectados por desastres naturales, fortaleciendo la resiliencia institucional y la cultura preventiva.
¿Por qué es importante este plan?
Tanto en Puerto Rico como en Montería, lo que más impacta no es únicamente la pérdida de infraestructura, sino la interrupción del aprendizaje, la angustia emocional y la sensación de incertidumbre.
En Montería, por ejemplo, muchas familias pierden sus pertenencias debido al desbordamiento del río Sinú. Los estudiantes regresan a clases con pérdida de materiales, con miedo y preocupación. En esos momentos, el rol del docente cambia: ya no es solo quien enseña contenidos, sino quien sostiene emocionalmente y reorganiza el proceso educativo.
Por eso, en este plan no nos centramos en reconstruir aulas físicas, sino en reconstruir procesos.
Fases de Implementación
Fase 1: Respuesta Inmediata (0 – 2 semanas)
En los primeros días después del desastre, lo más importante es no perder el vínculo educativo.
- ✓ Habilitación de espacios alternativos seguros (salones comunales, iglesias, espacios abiertos y cubiertos)
- ✓ Priorizar aprendizajes esenciales, reorganizando los contenidos hacia competencias fundamentales
- ✓ Entregar guías impresas o recursos sencillos que permitan continuar aprendiendo sin depender completamente de la conectividad
- ✓ Realizar pequeños espacios de conversación y escucha activa para que los estudiantes puedan expresar lo que vivieron
- ✓ Mantener comunicación constante con las familias
En esta etapa, el enfoque no es cumplir con un plan curricular rígido, sino acompañar y sostener.
Fase 2: Recuperación y Reorganización (1 – 3 meses)
Una vez superada la etapa crítica, el objetivo es estabilizar el proceso académico.
- ✓ Implementar plataformas sencillas y accesibles para reforzar contenidos (cuando haya conectividad)
- ✓ Diseñar proyectos interdisciplinarios relacionados con el contexto, por ejemplo: "Mi escuela frente al río", donde los estudiantes investiguen las causas de las inundaciones y propongan soluciones
- ✓ Creación de banco solidario escolar, para apoyar a estudiantes que hayan perdido útiles
- ✓ Desarrollar talleres de resiliencia para estudiantes y familias
- ✓ Ajustar la evaluación, priorizando procesos y evidencias más que acumulación de contenidos
En esta fase, la innovación está en flexibilizar sin bajar la calidad.
Fase 3: Prevención y Cultura Resiliente (3 - 6 meses)
No podemos esperar la siguiente catástrofe natural para actuar.
- ✓ Diseñar un protocolo institucional ante emergencias
- ✓ Realizar simulacros periódicos
- ✓ Elaborar mapas comunitarios de riesgo con participación estudiantil
- ✓ Integrar el cambio climático y la acción preventiva dentro del currículo
- ✓ Formar a los docentes en estrategias pedagógicas para contextos de crisis
Aquí la escuela deja de ser víctima del contexto y se convierte en agente transformador.
Enfoque del Docente Innovador
Desde esta mirada, el docente innovador es aquel que:
- Sabe adaptarse sin perder el sentido pedagógico
- Prioriza el bienestar emocional de sus estudiantes
- Diseña soluciones contextualizadas a la realidad de su comunidad
- Lidera procesos comunitarios de transformación
- Comprende que educar también es reconstruir esperanza
Articulación con los ODS
Este plan se conecta directamente con:
- ODS 4: porque garantiza educación de calidad incluso en crisis
- ODS 3: porque atiende el bienestar emocional
- ODS 9: porque promueve innovación y reorganización estructural
- ODS 13: porque fortalece la adaptación frente al cambio climático
Impacto Esperado
- ✓ Reducción de la interrupción escolar
- ✓ Disminución de brechas educativas
- ✓ Mayor preparación institucional ante emergencias
- ✓ Estudiantes más conscientes del entorno climático
- ✓ Comunidad educativa más unida
🧠 Reflexión Final
Si algo nos enseña los desastres naturales es que la educación no puede depender únicamente de la estabilidad física. Debe ser flexible, humana y resiliente.
Una escuela resiliente no es la que no enfrenta crisis, sino la que aprende a transformarlas en oportunidades de crecimiento.